Las crisis son momentos de incertidumbre, y los liderazgos que surgen en ese contexto cobran una relevancia especial. El caso del Subsecretario Hugo López-Gatell es evidencia de ello.

Quien haya tomado algún curso, taller o materia especializada en el manejo de crisis, está familiarizado con una de las máximas de la comunicación: en momentos de crisis, la vocería sólo puede recaer en una persona.

Esto mismo puede evidenciarse en el reciente caso de Hugo López-Gatell Ramírez, el ahora célebre Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud del Gobierno Federal quien, desde hace varias semanas, se ha convertido en la única voz autorizada de toda la administración del Presidente López Obrador para hablar del nuevo Coronavirus Covid-19 (o SARS-CoV2).

Y es que, al igual que en una crisis política, hablar desde un cargo público sobre la pandemia que ha afectado al planeta entero implica una responsabilidad enorme. Desde principios de marzo, todas las noches y de manera puntual, el Subsecretario se ha convertido en la fuente de información que confirma 1) cuántos casos de Covid-19 hay en México; 2) cuántos casos sospechosos hay; 3) cuántos fallecimientos ha provocado el virus; y 4) cómo ha avanzado la pandemia en México con el paso de los días y las semanas.

La sensación mediática que es ahora López-Gatell también puede observarse en las redes sociales. En Facebook, Twitter e Instagram abundan desde quienes lo ven como un nuevo sex symbol y hasta quienes encuentran en él a un tecnócrata de esos que antes abundaban en la administración federal.

Luego de una accidentada declaración sobre que el Presidente de la República no era “una fuerza de contagio” sino “una fuerza moral”, López-Gatell ha sabido dejar pasar las preguntas con tintes de enfrentamiento político con otros actores para concentrarse solamente en el apartado técnico de la pandemia y la gestión de la crisis desde el Gobierno Federal.

La presencia, los ademanes y el carisma del Subsecretario son muy bien complementados por la forma amena como explica los temas que se le preguntan, algo que le ha ganado de manera natural la simpatía de sus interlocutores y del público que todos los días sigue la conferencia vespertina que él protagoniza (también llamada La Telenovela de las 7, en Twitter).

Hoy, de hecho, muy pocos recuerdan que la vocería única sobre el Covid-19 fue originalmente entregada por el Presidente (y por el propio Subsecretario López-Gatell) al Dr. José Luis Alomía Zegarra, quien ocupa la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud Federal.

Varias conferencias y memes después, Hugo López-Gatell se convirtió de facto en el portavoz del Gobierno Federal en esta crisis sanitaria, mientras que el vocero oficial ha quedado en el segundo plano, limitándose a presentar algunas veces los datos de las diapositivas que se muestran en las conferencias vespertinas.

Esta facilidad para ganar simpatías e imponer su presencia en el escenario público no pasó desapercibido en el terreno político.

Carlos Loret de Mola, uno de los periodistas que fue relegado de su espacio en Televisa al inicio del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, ha criticado el pasado de Hugo López-Gatell. Concretamente, el hoy columnista de The Washington Post señaló que el Subsecretario realizó una mala gestión de la crisis de la Influenza AH1N1 que surgió en nuestro país en 2009, cuando López-Gatell ocupaba la Dirección General adjunta de Epidemiología de la Secretaría de Salud, lo que le valió -en palabras de Loret de Mola- un reclamo directo del entonces Presidente Felipe Calderón, quien le quitó a él y a su superior el encargo de monitorear los decesos por AH1N1 y los relegó de la gestión de aquella epidemia.

De igual modo, no pocos Gobernadores del país han tenido sus desencuentros con el Subsecretario López-Gatell, ya sea por el manejo de las cifras que se dan en la conferencia vespertina y que no cuadran con las que publican las entidades, o porque algún gobernante local ve en él a un adversario rumbo al lejano -lejanísimo- 2024.

El liderazgo de López-Gatell es real. Siendo que las crisis son momentos de incertidumbre, en los que no podemos saber qué nos depara el futuro inmediato, los liderazgos que surgen en esos contextos suelen tener una relevancia especial por servir de guías en estas situaciones. Y habiendo muchas formas de guiar en la oscuridad, el caso del Subsecretario Hugo López-Gatell es particular porque no únicamente se sirve de la ciencia, sino de su capacidad para comunicarla de una forma digerible para un público amplio.

Así, además del carisma y la habilidad del Subsecretario para desenvolverse en público, lo cierto es que su caso se trata de una lección viviente de cómo en los momentos de crisis, explicar lo que ocurre sirve para disipar la incertidumbre.

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